Rubén Prieto:
cuando el dolor no viene
del entrenamiento
Corredor con dolores lumbares, isquiotibiales y rodilla — no por entrenar, sino por las demandas de su trabajo. Un caso donde la valoración funcional cambió el enfoque por completo.
Lo que más le dolía no era por correr
Rubén Prieto es corredor, pero no vino por un problema de running. Llegó con dolores lumbares, molestias en la zona isquiotibial y dolor en la rodilla. Los tres se iban intercambiando: unos días era la espalda, otros el isquio, otros la rodilla. Un patrón difuso que no respondía a una lesión concreta ni a una carga excesiva de entrenamiento.
El origen estaba en su trabajo: muchas horas de pie, cogiendo objetos pesados y — lo más importante — alejados del cuerpo. Esa demanda repetida, día tras día, era la que más cargaba su zona lumbar. No había hernias, ni protrusiones, ni daño vertebral. Pero el esfuerzo acumulado se traducía en molestias difusas que afectaban a toda la cadena posterior.
Un complejo lumbo-pélvico-cadera bloqueado
La valoración funcional reveló exactamente lo que sospechábamos: todo el complejo lumbo-pélvico-cadera era un mazacote. Mucha rigidez provocada por las demandas de su trabajo, pero que al entrenar no le impedía funcionar... hasta que lo hacía.
Déficit severo de movilidad de cadera
En los tests analíticos, al girar la pierna arrastraba la pelvis entera. La articulación coxofemoral no rotaba de forma independiente — movía todo el sistema. Esto condicionaba directamente la estabilidad lumbar.
Rigidez del complejo lumbo-pélvico
La zona lumbar, la pelvis y la cadera funcionaban como un bloque rígido. No había disociación entre segmentos, lo que significaba que cualquier gesto de gran amplitud (sentadilla profunda, peso muerto) generaba estrés en zonas que no deberían asumirlo.
Residuo post-entrenamiento excesivo
Los pesos muertos y sentadillas a rangos máximos le dejaban molestias en cadera, lumbar y rodilla que tardaban en resolverse. No era dolor agudo: era un residuo que indicaba que el sistema no estaba tolerando bien esas demandas.
Tests realizados:
¿Por qué el trabajo afecta más que el entrenamiento?
Entrenar ocupa 3-5 horas a la semana. Trabajar, 40. Cuando la demanda laboral implica cargar objetos pesados lejos del cuerpo, de pie durante horas, el volumen de estrés mecánico sobre la zona lumbar supera con creces al del entrenamiento.
El problema no era la fuerza de Rubén — era la rigidez acumulada. Su complejo lumbo-pélvico-cadera se había adaptado al esfuerzo laboral con rigidez como estrategia de protección. Pero esa rigidez impedía que la cadera absorbiera carga de forma eficiente, y las molestias se repartían entre lumbar, isquios y rodilla según el día.
El psoas de cadera tiene una implicación muy fuerte en el control de la rotación de las vértebras lumbares. Cuando la cadera no rota bien, el aductor deja de cumplir su función estabilizadora, y la lumbar pierde un apoyo crítico. La musculatura del core — transverso abdominal, oblicuos internos, multífidos, psoas — tiene que compensar. Y no siempre llega a tiempo.
Seleccionar qué hacer, no solo cuánto
Con Rubén, la clave no fue añadir más entrenamiento. Fue seleccionar muy bien qué hacer, entendiendo en qué rangos tenía control, dónde se perdía la estabilidad local y cuándo era el momento de progresar.
Selección inteligente de ejercicios
No eliminamos sentadilla ni peso muerto. Controlamos a qué rangos accedía: trabajamos en los rangos donde mantenía el control motor y fuimos progresando a partir de ahí. Si había pérdida de control en el rombo pélvico, parábamos.
Movilidad de cadera como prioridad
Si la cadera no rota, la lumbar compensa. Dedicamos trabajo específico a recuperar la rotación interna y la disociación lumbo-pélvica. Esto permitió que la cadera volviera a absorber carga sin arrastrar toda la pelvis.
Sesiones regenerativas
Entre sesiones de fuerza, intercalamos sesiones de descarga: fisioterapia, presoterapia, luz roja, respiraciones y estiramientos. El objetivo era gestionar la acumulación de estrés laboral para que no interfiriera con el proceso de readaptación.
De molestias rotativas a un estado de flow
Dolor difuso y compensaciones
Lumbar, isquio y rodilla se turnaban según el día. Sentadillas y pesos muertos a rangos completos dejaban residuo que tardaba en resolverse. La valoración funcional detectó la rigidez del complejo lumbo-pélvico-cadera como causa central.
Recuperar movilidad y control
Trabajo intensivo de movilidad de cadera, estabilidad local y selección de rangos en los ejercicios principales. Las molestias empezaron a espaciarse y a ser más predecibles.
Progresión hacia rangos completos
Conforme la cadera ganó rotación y la pelvis dejó de arrastrarse, pudimos ampliar los rangos de sentadilla y peso muerto. El residuo post-entreno disminuyó significativamente. Las sesiones regenerativas ayudaban a gestionar la carga laboral.
Estado de flow
Rubén hoy entrena fuerza y corre sin limitaciones significativas. Las molestias que aparecen son las típicas de haberle metido caña — se resuelven solas y no le impiden funcionar. Mantenemos un plan de fuerza + sesiones regenerativas para gestionar la demanda dual de trabajo y deporte.
— Rubén Prieto @eltiomountain en InstagramDespués de mucho tiempo lidiando con dolores que iban y venían, hoy puedo disfrutar nuevamente del running y de las largas tiradas de las carreras. Algo que parecía imposible se ha convertido en mi día a día gracias a este proceso.
Lo que este caso demuestra
El caso de Rubén demuestra algo que se repite constantemente: no siempre el dolor viene de donde crees. Un corredor con dolor lumbar, isquio y rodilla podría pensar que tiene un problema de entrenamiento. Pero la realidad era que su trabajo le generaba más estrés mecánico que todas sus sesiones de carrera juntas.
La valoración funcional fue lo que permitió entender que el complejo lumbo-pélvico-cadera funcionaba como un bloque rígido, sin la disociación necesaria. Sin esa evaluación, probablemente hubiéramos tratado el síntoma (lumbar, isquio, rodilla) en lugar de la causa (rigidez de cadera + déficit de control motor).
Hoy, Rubén sigue con su trabajo físicamente exigente y sigue corriendo. La diferencia es que ahora tiene un sistema que funciona: fuerza para soportar la demanda, movilidad para que la cadera haga su trabajo, y sesiones regenerativas para gestionar la acumulación. Eso es readaptación con criterio.
¿Tienes dolores que no responden al tratamiento habitual?
Si llevas tiempo con molestias que van y vienen sin un patrón claro, puede que el problema no esté donde crees. Empezamos como con Rubén: con una valoración funcional para encontrar la causa real.